Escuche la Explosiva 1480 Am
Hacia donde gira cada cabeza, cada pensamiento:
El ser humano tiene sueños: conseguir una pareja, casarse, tener hijos, ser feliz. Se traza metas en la vida: graduarse de la universidad, obtener un buen trabajo, comprar una casa, constituir su propio negocio. Forja
propósitos en su mente: aumentar su autoestima, vencer sus miedos, estar en consonancia con un dios, luchar por la justicia, la paz y el bien común, disciplinar sus emociones e instintos.
Aspira a ser dueño de algo en el mundo: dueño de un nombre, dueño de si mismo, dueño de una mascota, dueño de una propiedad, dueño su fama, dueño de alguien. Tener poder: conquistar el Universo, el mundo, tener un imperio, conquistar un corazón, aspirar a ser un dios. En fin, el ser humano no es una criatura estática ni conformista por naturaleza, sino un ser inquieto y progresista, si pudiera, destronara a Dios de su puesto. De este modo, cuando alguien busca pareja, debe evaluar si ambos comparten sueños, metas, propósitos, aspiraciones y ambiciones similares. No necesariamente deben ser idénticas, pero sí más o menos parecidas.
De las grandes diferencias surgen: el desinterés por el otro, el desamor y el egoísmo. Si la pareja no comparten estas similitudes de vida, la probabilidad de éxito en pareja se reduce a su mínima expresión. Tanto la incompatibilidad de caracteres como la discrepancia de propósitos son motivos preponderantes que aplastan la química entre la pareja, el deseo sexual que sienten uno del otro, y las ganas de compartir el mismo techo.
Hay parejas que tienen química, se entienden bien, tanto en su filosofía de vida como en el lecho de amor, pero que no tienen sus vistas puestas en la misma dirección. El contraste de planes y aspiraciones entre la pareja pueden ahogar su relación amorosa.
Analicemos este caso común: Ella se saca una buena cantidad de dinero en la lotería y desea usar el dinero en la remodelación de la casa, pero el se opone y dice que el dinero debe ser usado en la compra de un carro para la familia. Después de un largo debate y de dimes y diretes, la dueña del dinero impone su gusto.
Cuando hay guerra en el exterior también en el interior la hay. Cuando la pareja no concuerda en la mayoría de cosas en su vida (cada quien hace lo que más le conviene a sí mismo, cada quien usa su dinero en lo que le plazca, etc.), en sus corazones va muriendo la ilusión, el deseo de amarse. Francamente pienso que lo más parecido a la relación de pareja es la sociedad de empresa entre dos personas. En una empresa de socios, o ambos empresarios se unen y trabajan en equipo o la empresa se va a la bancarrota.
Sabemos que tanto en una relación de pareja como en una empresa de socios existirán ciertas diferencias y desacuerdos, es cierto. Sin embargo, esas diferencias y desacuerdos deben ser atendidos con madurez y eficiencia o todo se puede ir a pique. Los caprichos, el egoísmo, la necedad y la falta de unidad pueden llegar a estropear la mejor de las sociedades, sea esta amorosa o empresarial.
Cuando en una pareja existe desacuerdo sobre X tema, deben primar al final: la lógica y el interés común. En una relación amorosa, o la pareja camina con pasos acompasados por la misma vía, o al final cada quien acabará tomando su propio camino y, en el divorcio, haciendo más rico a los abogados.
En conclusión, cuando la pareja no comparten sueños, metas, propósitos y aspiración y no los unifican, podemos concluir que, en un tipo de relación como esa, no existe amor verdadero. Puede existir cualquier cosa, menos amor.
Fuente: http://literaturaquisqueyana.obolog.com/
Visita: www.pancholon.com



Este articulo me ha hecho pensar en la seriedad de las relaciones.
Publicado por Elvira | 13 mayo, 2011, 18:54